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LA FRONTERA ENTRE LOS SEXOS NO ES TAN CLARA: La ciencia también malinterpretó a las mujeres

Lunes, octubre 16th, 2017
Por María Mónica Monsalve S. / @mariamonic91

Desde Darwin, quien sentenció que ellas eran inferiores intelectualmente, la ciencia se convirtió en una excusa para tomar decisiones políticas y culturales que las excluyeron. Una nueva oleada de estudios contradice varias ideas científicas que le han otorgado a la mujer un rol pasivo.

Ilustración: Óscar García

De las muchas cartas que salieron del escritorio de Charles Darwin desde su hogar en Kent, Reino Unido, hubo una que decía lo siguiente: “Ciertamente creo que las mujeres, aunque generalmente superiores a los hombres en las cualidades morales, son inferiores intelectualmente”. Las palabras de Darwin son la respuesta a un grito de auxilio que un mes antes le había enviado Caroline Kennard, líder de un movimiento feminista local. Cansada de sentir que todo lo que pedía era negado bajo el simple argumento de su supuesta inferioridad, ella decidió acudir a Darwin, ya un genio en 1881, para acabar con el debate. Pero lo que escribió el naturalista dejó el sinsabor de que él y su teoría de la evolución, de la que ha partido cómo nos entendemos hoy como humanos, ha rechazado a la mujer.

Esta idea de inferioridad intelectual de la mujer y sus supuestas diferencias con los hombres se convirtieron en la base aparentemente científica de muchas decisiones políticas y sociales. Se les negó el acceso a la educación, fueron relegadas del voto y por mucho tiempo se les pensó incapaces de tener un pensamiento matemático, entre otros estereotipos. La idea caló tan profundo, que incluso se vio en las mismas instituciones científicas.

 

A Marie Curie, una de las pocas científicas que lograron destacarse y que fue la primera persona en ganar dos premios Nobel, le negaron el ingreso a la Academia de Ciencias Francesa en 1911 bajo el argumento de que no se aceptaban mujeres. En 1974, el Premio Nobel de Física fue a parar a manos del radioastrónomo británico Antony Hewish, por identificar la primera radioseñal de un púlsar (un tipo de estrella). Pero hasta el día de hoy muchos argumentan que quien hizo el descubrimiento fue su alumna, la irlandesa Jocelyn Bell, a quien le estaba supervisando la tesis.

Sin ir más lejos, la semana pasada en la que se entregaron los Premios Nobel de Ciencia, ninguna mujer apareció entre los galardonados. De nuevo una cifra empezó a retumbar por las redes sociales: desde 1901 los hombres se han llevado el 97 % de los galardones científicos.

Pero la exclusión de la mujer de los ámbitos científicos, basada en la falsa idea de inferioridad, pudo tener consecuencias más allá de que ellas no obtengan galardones. Por años han sido los hombres los que se han hecho las preguntas, planteado los experimentos y publicado las respuestas, corriendo el riesgo de malinterpretar cómo se ha entendido biológica y evolutivamente a la mujer. Todo esto alimentando un círculo vicioso que vuelve a dar razones para excluir a la mujer de otros escenarios. Por lo menos esta es la tesis que maneja la periodista científica Ángela Saini en su libro Inferior: cómo la ciencia entendió mal a las mujeres.

Desde que nacen hasta que llegan a la menopausia, Saini explora algunos de los estudios más populares que se han publicado alrededor de las supuestas diferencias biológicas de los sexos (desde 2013 se han escrito alrededor de 30.000 artículos científicos sobre el tema). Habla con los autores de estos para conocer si pasados los años aún defienden sus argumentos y analiza la forma como se hicieron los experimentos. De alguna manera Saini construye dos versiones de la ciencia de los sexos: la que se había mantenido dominante y con el hombre como protagonista, y una que aún está surgiendo y que sugiere que, biológicamente, a la frontera de lo femenino y lo masculino no se le puede trazar una línea.

Entrar a conocer la historia de cómo la ciencia ha explicado a las mujeres es entrar a un camino que puede dejar contrariado, sobre todo para los que, mareados de los discursos políticos, hemos apostado por poner toda nuestra fe en la ciencia.

De alguna manera Saini construye dos versiones de la ciencia de los sexos: la que se había mantenido dominante y con el hombre como protagonista, y una que aún está surgiendo y que sugiere que, biológicamente, a la frontera de lo femenino y lo masculino no se le puede trazar una línea. 

Un mosaico de cerebros

El dato parece casi irrefutable: en promedio, el cerebro de los hombres pesa 5 onzas (0,141 kilos) más que el de las mujeres,por ende, los hombres deberían ser más inteligentes. Este argumento, lanzado alrededor de 1800, marcó el camino para que miles de estudios científicos, publicados hasta el día de hoy, se hayan obsesionado con probar (o no) que existen dos tipos de cerebros, el masculino y el femenino.

Se ha dicho, por ejemplo, que el cerebro de las mujeres tiene un mayor flujo sanguíneo que el de los hombres, o que mientras el de ellas tiene un mayor porcentaje de materia gris, el de ellos tiene un mayor porcentaje de materia blanca. “Los estudios en este campo usualmente nos dicen cosas muy mixtas, que las diferencias son pequeñas o que son grandes, pero el problema es que a partir de ahí, de encontrar diferencias físicas, se ha especulado mucho.”, me comenta Saini desde Londres.

El debate sobre el tamaño de los cerebros, recuerda, quedó zanjado en 1925 gracias a la muerte de una mujer: Helen Hamilton Gardener.Siendo una “simple” profesora, Gardener empezó una cruzada contra uno de los fundadores de la Asociación Americana de Neurología, “todo un médico”, para que se refutara la idea de que el tamaño del cerebro tenía que ver con la inteligencia. La dimensión del cerebro, afirmaba ella, es relativa al tamaño del cuerpo y no a la capacidad para pensar, de lo contrario, tendríamos que dar por sentado que los elefantes son más inteligentes que los humanos. Pero el golpe final vino con su muerte: Gardener donó su cerebro a una colección de cerebros de la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Cuando lo midieron, a pesar de que sí pesaba casi 5 onzas menos que el cerebro masculino promedio, se dieron cuenta de que pesaba lo mismo que el cerebro de Burt Green Wilder, el científico fundador de la colección y reconocido como un hombre brillante por el gremio.

No obstante, para ese entonces a muchos científicos ya les había picado la curiosidad por encontrar otras diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres. La tecnología y aparición de escáneres, además, lo hizo más seductor.

Unos de los científicos más populares del área han sido los Gur, un matrimonio de investigadores de la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos. Aunque la pareja viene rastreando estas diferencias desde 1982, su punto más álgido llegó en 2014. Después de estudiar el cerebro de 1.000 personas entre los 8 y los 22 años bajo la difusión de imágenes de tensor, una especie de escáner que muestra la fuerza de las conexiones neuronales, llegaron a la conclusión de que estas no son iguales entre hombres y mujeres. Para ellos las imágenes coloridas que vieron repetirse en su pantalla indicaban que mientras los hombres tienen una mejor percepción y coordinación, a las mujeres se les facilita la comunicación, son más analíticas y compasivas. El resultado capturó la atención de muchos medios de comunicación del mundo (incluyendo El Espectador), pues parecía confirmar un popular mito urbano.

Pero del otro lado de la orilla está Daphna Joel, una neurocientífica de la Universidad de Tel Aviv, Israel, que se ha mantenido escéptica a esta dicotomía. Según explica un artículo publicado en septiembre de este año en Scientific American Joel, parte de una nueva idea: que todos los cerebros son un mosaico que tienen características típicamente femeninas y masculinas. Su conclusión, al igual que la de los Gur, viene de un estudio realizado en 1.400 personas cuyos cerebros fueron analizados a través de resonancias magnéticas.

Organizando los datos en una gráfica, el equipo liderado por Joel encontró que son pocos los cerebros que están en los extremos y son totalmente masculinos o femeninos (sólo un 8 %). Entre el 23 y 53 % de los cerebros, dependiendo de la región que se esté analizando, están en el centro del gráfico, lo que quiere decir que tienen habilidades tanto de hombres como de mujeres. Decir que el cerebro de mujeres y hombres cae en la categoría de lo dimórfico, como sí sucede con el pene y la vagina, sería un error.

El problema es que la ciencia también se debe interpretar con lupa y en esto está de acuerdo Saini. “Mi esperanza es que cuando las personas lean sobre alguna investigación que se publica en los periódicos siempre sepan que este es un resultado entre muchos, que no es el final de toda la historia”.

Pero el tamaño del cerebro no ha sido lo único que sentenció a la inferioridad a las mujeres. La forma como se ha entendido su sexualidad también determinó varias normas sociales y culturales, como que ellos son promiscuos y ellas son castas. En este punto hay que entender que Darwin, dentro de su inmensa genialidad, también tuvo sus sesgos.

(Lea acá la segunda parte de esta entrega: “¿y si las mujeres son promiscuas por naturaleza?”).

(Fuente:  https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/la-ciencia-tambien-malinterpreto-las-mujeres-articulo-718133  y selección de Yugurta Domingo)

 

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La sonda espacial Cassini se destruye en la atmósfera de Saturno: cuáles fueron sus descubrimientos más asombrosos

Viernes, septiembre 15th, 2017

 

La NASA confirmó que la sonda que orbitó al planeta de los anillos se hizo añicos luego de 13 años de misión. La maniobra fue realizada porque la nave ya no tenía combustible. Te contamos cuáles fueron los hallazgos que revolucionaron nuestro entendimiento del Sistema Solar.

BBC Mundo 
 15.09.2017
 

Después de echarle un último vistazo a Saturno y sus lunas, la sonda espacial de la NASA Cassini se estrelló contra la atmósfera del gigante gaseoso. Se estima que su velocidad de ingreso alcanzó los 120.000 km/h.   

Según informó Jonathan McDowell, astrónomo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Cassini ya envió su última señal de radio y se ha destruido en la atmósfera de Saturno. La comunicación con la misión de control en Tierra, en el Laboratorio de Propulsión a Jet de la NASA en California, se perdió poco después de las 04:56 hora local, 11:56 GMT.

Al desintegrarse en su atmósfera, la sonda pasó a formar parte del planeta que estudió durante 13 años.

Este momento marcó el final de un viaje de 8.000 millones de kilómetros que se inició en Cabo Cañaveral, en Florida, en 1997, y que llevó a la sonda alrededor de Venus y Júpiter de camino al planeta anillado.

Revolución

La información recopilada por Cassini durante su misión alrededor de Saturno revolucionó nuestro entendimiento del sexto planeta del Sistema Solar.

La sonda fue testigo de tormentas monstruosas pero también pudo observar el sutil movimiento de las partículas de hielo a través de su complejo sistema de anillos.

A continuación, te contamos algunos de los momentos y descubrimientos más memorables de la misión.

Géiseres

Las misiones Voyager en los años 80 revelaron que la luna de Saturno Encélado, de 500 km de ancho, tenía una superficie lisa, y por ende relativamente joven, que debía ser renovada por un proceso aún desconocido.

Pero fue la sonda Cassini la que descubrió géiseres de agua helada en el polo sur de esta pequeña luna.

Estos chorros de agua salen disparados a una velocidad de 1.300 km/h por unos conductos que están conectados con un océano salado bajo la capa de hielo.

El agua es un ingrediente esencial para la vida, por tanto este hallazgo hizo de Encélado un candidato en la búsqueda de vida fuera de la Tierra.

Al volar por sobre los géiseres así como sobre el anillo E (que está compuesto con materiales lanzados por estos chorros) y al “olfatearlos” con sus instrumentos, Cassini pudo detectar la presencia de granos de rocas, metano e hidrógeno molecular.

La explicación más plausible de este hallazgo es la presencia de conductos en el lecho del océano.

En la Tierra, estos conductos hidrotermales, que lanzan agua supercaliente bajo el lecho marino, están llenos de vida.

Descenso en Titán

El 14 de enero de 2005, la sonda Huygens atravesó la densa atmósfera de Titán, la luna más grande de Saturno. Huygens rozó la parte superior de la atmósfera a una altura de 1.270 km.

Tras sobrevivir su entrada, abrió su paracaídas y recogió información mientras flotaba hacia el suelo durante dos horas y 27 minutos.

La onda envió imágenes y elaboró un perfil de la atmósfera de Titán incluyendo su temperatura, presión, densidad y composición.

La sonda continuó enviando información por otros 90 minutos hasta que Cassini desapareció en el horizonte.

Hasta la fecha, se trata del descenso más lejano de la Tierra.

Una luna igual pero diferente

Cassini y Huygens revelaron a Titán como una versión distorsionada de la Tierra.

Por su temperatura superficial de -179º C los hidrocarburos líquidos cumplen muchos de los roles del agua en nuestro planeta.

Titán tiene un ciclo estacional, con vientos, lluvias de metano, mares, montañas de hielo y dunas de arena “plástica”.

En el polo norte hay tres mares oscuros de metano.

Alrededor de estos mares hay cuerpos de agua más pequeños.

Cassini descubrió olas en la superficie de uno de los mares, y un rasgo misterioso al que llamaron “isla mágica”.

Icebergs, olas y burbujas de gas del lecho marino podrían explicar este fenómeno.

Encélado no es la única luna que tiene un océano.

Se estima que Titán también tiene un cuerpo de agua líquida bajo su superficie. Pero este océano está compuesto probablemente de agua mezclada con amoníaco.

Anillos dinámicos

Cassini reveló que el sistema de anillos de Saturno es un ambiente dinámico.

De hecho, los anillos son un laboratorio para entender cómo los planetas se forman alrededor de estrellas jóvenes.

Científicos creen que la forma en la que las lunas crean espacios entre los anillos puede ser similar a la forma en que los cuerpos grandes se formaron a partir de los discos de polvo y gas que orbitaban alrededor del Sol hace miles de millones de años.

Cassini observó estructuras desconocidas en los anillos denominadas “propellers” (o hélices) y también lo que podría ser el nacimiento de una pequeña luna.

En 2017, justo antes del final de la misión, científicos anunciaron hallazgos preliminares que indican que los anillos son relativamente jóvenes (quizás de tienen solo 100 millones de años).

Tormentas poderosas

La sonda de la NASA observó tormentas gigantes en ambos polos del planeta.

Para poner esto en perspectiva, mencionemos que el ojo del huracán en el polo norte de Saturno tiene 2.000 km de ancho.

Es decir, es 50 veces más más grande que el ojo del huracán promedio en la Tierra. El ojo de la tormenta en el polo norte gira dentro de una misteriosa corriente de aire de seis lados.

Nadie sabe cómo se formó esta corriente hexagonal ya nunca se ha visto algo semejante en otros mundos. Sin embargo, científicos han notado con ayuda de simulaciones por computadora que esta puede formarse por la interacción de distintas corrientes de aire.

A diferencia de los huracanes en la Tierra, que duran normalmente unos pocos días, esta tormenta existe al menos desde hace décadas, posiblemente hace siglos.

 

(Fuente:   http://www.24horas.cl/noticiasbbc/la-sonda-espacial-cassini-se-destruye-en-la-atmosfera-de-saturno-cuales-fueron-sus-descubrimientos-mas-asombrosos-2506582 y selección de Yugurta Domingo)    

 

 

 

Presentan el primer “médico artificial” que diagnostica con un 91 % de acierto

Jueves, mayo 11th, 2017

La tecnología, denominada Mediktor, combina herramientas de inteligencia artificial, de reconocimiento de lenguaje natural y datos del paciente.

 La primera tecnología de diagnóstico médico mediante inteligencia artificial, ensayada con 1.500 pacientes de los hospitales Clínic de Barcelona y Clínico San Carlos de Madrid, acertó en un 91% de los casos, según los resultados del ensayo presentados la semana pasada en el Congreso Health 2.0.

THE LAST TRAPPER

Domingo, marzo 5th, 2017

Los días tendrán 25 horas por cambios en la rotación de la Tierra

Jueves, febrero 2nd, 2017

La astrofísica Jillian Scudder de la Universidad de Sussex (Reino Unido) ha revelado en la revista Forbes cuándo el día en el planeta Tierra durará 25 horas.

Cada año la Luna ralentiza la rotación de la Tierra. El satélite natural recibe poca energía del planeta, así que permanentemente se está alejando de él. Este movimiento no es perceptible al ojo humano, pero su velocidad puede ser medida a través de la localización láser del experimento de las misiones Apolo.

Mediante los datos proporcionados por el retrorreflector instalado en la Luna por la expedición Apolo 11 en 1969, científicos descubrieron que en los últimos 100 años la rotación de la Tierra se ha ralentizado 0,0014 segundos. Asimismo, los registros de eclipses solares indican que cada siglo la Tierra habría “frenado” la rotación 0,0025 segundos.

Al elegir el resultado promedio de estos números, 0,002 segundos, se puede calcular que para ralentizar la rotación del planeta 0,5 segundos, se necesitan 25.000 años. Dado que una hora cuenta con 3.600 segundos, para frenar el movimiento de la Tierra una hora entera, hay que esperar cerca de 180 millones de años. (Tomado de Russia Today) (Foto: Internet).

(Fuente:  http://www.cadenagramonte.cu/articulos/ver/67333:los-dias-tendran-25-horas-por-cambios-en-la-rotacion-de-la-tierra  y selección de Yugurta Domingo)

Andrés Couve, el científico que quiere que Chile se crea inteligente

Miércoles, enero 18th, 2017
Autor: Angélica Bulnes

Dirige un instituto de neurociencia (*)de gran nivel y cree que en Chile hay un polo de desarrollo en esa área. Pero le interesa tanto sacarle algunos secretos a la mente humana como convencer a la sociedad de la importancia que tiene crear una cultura científica que permita hacer un gran descubrimiento en Chile. Según él, lo central es creer que podemos. Pero no creemos.

(*) = Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) Este instituto alojado en la Facultad de Medicina realiza investigación sobre la organización estructural y funcional del cerebro.

Andrés Couve, el científico que quiere que Chile se crea inteligente

Casi todas las mañanas, Andrés Couve se va a su trabajo en bicicleta y siente que hace un viaje por la historia. Empieza en el presente en su casa en Vitacura desde donde baja, pasa por los alrededores de La Vega y la zona que en la Colonia llamaban La Chimba y sigue hacia Independencia, a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Ahí el biólogo se dirige a un subterráneo y vuelve al futuro cuando entra a un laboratorio con nombre en inglés, el Biomedical Neuroscience Institute, BNI (Instituto de Neurociencia Biomédica),  enfocado en una de las áreas que más interés genera hoy en las ciencias: el cerebro, el sistema nervioso y el funcionamiento de la mente. Ese centro reúne desde hace casi cinco años a 11 especialistas -biólogos, siquiatras y físicos- más sus equipos, es decir, cerca de 200 científicos con muchos diplomas y publicaciones. Couve es su director. 

—¿Cómo es estar a cargo de un equipo de gente muy inteligente?

—Terrible, un infierno. Como tratar de arrear gatos. Imposible. Hay que tener en cuenta que son personas con una autoestima muy alta, con títulos y grados. Pero me he dado cuenta de que la manera es no intentar dirigirlos. Coordino actividades y trato de dar una visión común, pero parte importante de mi trabajo es que la gente tenga libertad para perseguir sus intereses y proveerlos de la plataforma necesaria para que eso ocurra. 

No era obvio que este biólogo fuera el director de este instituto. Entre sus investigadores hay científicos con más trayectoria y cargos, como la Premio Nacional de Ciencias Naturales Cecilia Hidalgo y el decano de la Facultad de Medicina, Manuel Kukuljan, o científicos que tienen tantas o más publicaciones que él, como Claudio Hetz, uno de los investigadores más productivos que hay en Chile. 

—¿Qué tenías tú?

—Creo que algunas emergentes habilidades comunicacionales y políticas. El interés por vincular  personas y relacionarme con el resto de la comunidad y la preocupación porque el instituto saliera al mundo, las empresas y el público en general. 

Couve investiga la biología celular de las neuronas, tiene su laboratorio y cerca de 40 publicaciones, pero este año se ha hecho más evidente que también se está convirtiendo en un actor público, casi político, en su área. Esta semana estuvo en el programa El Informante de TVN. Es presidente de la Sociedad de Biología Celular y fue uno de los integrantes más jóvenes –comentario que le da risa porque tiene 46 años- de la comisión presidencial “Ciencia para el desarrollo de Chile”, que se formó en enero y entregó en julio una propuesta para impulsar la investigación en el país. Pero al igual que cuando se va al trabajo en su bicicleta, cuando se trata de desarrollo de una cultura científica también siente que se mueve entre la Colonia y el futuro. 

Ahí donde están todos

Estudió biología en la Universidad Católica y tras hacer un doctorado en Nueva York y un postdoctorado en Londres, se instaló junto a su mujer en Valdivia para trabajar en el Centro de Estudios Científicos (CECS) que dirige Claudio Bunster. Al año estaba de vuelta en Santiago. 

—¿Por qué? 

—No funcionó la interacción con el dueño de casa y la directiva y salí muy rápido. 

Cecilia Hidalgo y Manuel Kukuljan lo recibieron en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Le atrajo que hubiera grupos de investigación consolidados y una cultura asociativa y de equipo. “Llegué a tener mi laboratorio pero muy luego botamos la pared y lo juntamos con otros dos e hicimos uno grande”. Ese fue el germen del centro que hoy dirige. Se vincularon con más científicos y postularon en conjunto para formar un instituto milenio, uno de los programas de fomento a la ciencia más importantes que existen hoy en Chile, a través del cual el Ministerio de Economía adjudica fondos por cinco años –renovables por otros cinco- para que se creen grupos de investigación de alto nivel en distintas áreas. 

“Estos institutos”, dice Couve,  “dan la oportunidad de hacer muy buena ciencia, pero también puedes hacer más que eso. Tienes financiamiento muy bueno a nivel nacional, con un horizonte de 10 años, lo que cambia el panorama: inviertes en ciencia a largo plazo, hay espacio para pensar y para que las ideas maduren. Además cuando juntas a 11 buenos investigadores aparecen nuevas dimensiones: en educación y extensión, lo mismo con tecnología y empiezas a comunicarte con la esfera política, los medios y los demás institutos. Eso con tres años de financiamiento no pasa. Solo tampoco. La plata es una cosa, la plata en grupo y a largo plazo es otra muy distinta”.  

Actualmente hay nueve institutos milenio. De ellos, además del que dirige Couve, hay otros dos que estudian el cerebro: el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso, y el Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad. 

—¿Por qué está “de moda” la neurociencia? 

—No podría no estarlo. Absolutamente todo lo que hacemos como seres humanos, cómo reaccionamos, percibimos el mundo o nos movemos, pasa por ahí. Si le agregas a eso los procesos cognitivos, aprendizaje, memoria, es una parte esencial de lo que nos determina y nos permite proyectarnos. Si eso no está de moda… es más, siempre lo ha estado. Ha ido cambiando el nombre, el énfasis, qué ámbitos del mundo se incorporan. La filosofía trataba de responder las mismas preguntas, pero resulta que actualmente hay varias que puedes empezar a contestar desde la neurociencia. 

—¿Cómo cuáles? 

—Hasta hace poco tiempo nuestra toma de decisiones le pertenecía sólo a la sicología. Hoy es neurofisiología. Podemos ver qué le está pasando a alguien en su cabeza cuando toma una decisión y predecir qué va a hacer. Ahí hay toda una rama nueva que todavía no se consolida del todo, que es la neuroeconomía. También está el aprendizaje, que se estudiaba desde el punto de vista de la educación o la sicología y hoy se puede analizar a nivel molecular. Puedes hacer muchos experimentos con memoria. Eso está empezando a influir en cómo enseñamos. 

—¿Cómo está influyendo en la forma en que se enseña? 

A través del estudio de laboratorio sabemos bastante bien de qué modo consolidas un recuerdo. Cómo algo pasajero se transforma en algo permanente, que se ve exacerbado si el ambiente es muy positivo o muy negativo, que ayuda si duermes. Por eso cuando me preguntan qué tiene que hacer un niño para aprender bien, lo primero que digo es “tiene que dormir bien”. Todo esto significa que estás pudiendo meter en el ámbito de las ciencias duras muchas cosas que hasta hace poco estaban fuera. Puedes formular preguntas nuevas a problemas antiguos y aparecen centros de investigación muy sólidos que contienen la palabra mente. 

El interés va de la mano de descubrimientos y avances de los últimos 15 años. Está, por una parte, el mapa del genoma humano. “Ahora puedes ver cómo un grupo de genes afecta la conducta. O si tienes un problema siquiátrico o neuroconductual puedes ir a mapear genes. En el laboratorio de Hernán Silva o Pedro Maldonado estamos haciendo cosas como esas”. O desarrollos tecnológicos que permiten ver al cerebro en acción. “Más que microscopios toda una serie de técnicas de imagenología que te dejan ver qué le está pasando a una persona dentro de la cabeza sin tocarla, o poniéndole un casco para visualizar su actividad eléctrica, mientras hace un sin fin de tareas, por ejemplo, evocar un recuerdo”. Al auge de la neurociencia también contribuye la necesidad de entender enfermedades como el alzheimer o el parkinson, que en poblaciones más envejecidas cobran más relevancia, y la mayor cantidad de casos de autismo. 

Como resultado, actualmente a nivel global hay muchos investigadores y fondos en el área y tanto Estados Unidos como Europa están destinando muchos recursos y capital humano a programas que intentan modelar el cerebro.  

—¿Qué puede ofrecer un centro chileno como éste en ese contexto?

—Primero, si todos están ahí, no podemos quedarnos fuera. Lo segundo es que tenemos que concentrarnos en las áreas donde tenemos ventajas comparativas. 

Uno de los debates que ha existido a nivel científico en los últimos años es el de los “laboratorios naturales”, un concepto que apunta a que Chile, al momento de hacer ciencia, debiese enfocarse en una serie de condiciones únicas que tiene, como los cielos para la astronomía o el desierto o el océano Pacífico.  “Pero yo no saco nada con decir voy a ser líder en Antártica si no tengo las capacidades”, dice Couve y agrega: “Para mí, nuestra principal ventaja comparativa es nuestra gente. Los laboratorios quedan cojos si no consideras las capacidades, y hoy en Chile las nuestras están en las ciencias biológicas. No hay gente que nos compita cuando hablamos de la excelencia académica”.  

—¿Por qué piensas que hay ventajas específicamente en el área de la neurociencia? 

—Por una razón histórica. En los 60 y 70, Chile participó de descubrimientos importantes en neurociencia. Hubo científicos que publicaron trabajos fundamentales, como Joaquín Luco, o Mario Luxoro y Eduardo Rojas. Cuando eso pasa se genera una mística  y eso se traduce en jóvenes que se incorporan. Ese es el origen de la neurociencia aquí, Chile tiene una tradición y de ahí venimos todos, incluso los que, como yo, no se formaron con investigadores de acá. Esto es igual que cuando la gente dice que Steve Jobs hizo su primer Mac en un garage. Lo que no dicen es que el garage estaba entre cuatro de las principales universidades de la costa oeste de Estados Unidos, en medio de ese ambiente intelectual. Por algo ocurrió ahí. No es suerte. Que hoy existan tres institutos de neurociencia y al menos dos o tres núcleos en el área no es chiripa ni es porque es el tema del momento sino porque hay una historia.  

—¿Hay un polo en neurociencia en Chile?

—Yo encuentro que sí, de todas maneras. Y se está ampliando. Hay buenas publicaciones, muchas personas formándose, se están produciendo un número creciente de seminarios y talleres de primera categoría. Hay redes internacionales y un interés fuerte de parte la comunidad.

—Y ustedes en el Instituto de Neurociencia Biomédica tras casi cinco años funcionando, ¿qué han logrado?

—Creo que, primero, la productividad científica ha sido súper buena. No podemos compararnos con un instituto en Alemania o Estados Unidos que tiene 60 investigadores y mucho más recursos, pero sí nos comparamos muy favorablemente con los de nuestro tipo en todas partes del mundo. Pero han aparecido otras cosas más allá de lo que cada uno hace individualmente: si en la parte científica nos ha ido bien, en la parte posicionamiento nos ha ido mucho mejor, hemos puesto una marca a nivel nacional y regional. Hemos logrado llegar a la comunidad para informar en los medios. Lo mismo en educación y eso también influye en que me llamen a la comisión presidencial y poder influir en las políticas públicas. 

—¿Qué falta? 

—El objetivo científico lo tenemos bastante cubierto, pero lo que me gustaría a mí es que de aquí saliera ese gran descubrimiento que realmente genera mística. Eso todavía no pasa. 

—¿Qué descubrimiento te gustaría que saliera de aquí?

—No sé. Me da lo mismo, lo que sea, pero me interesa que alguien lo logre y a eso estoy dedicado, a que la gente pueda hacer ese descubrimiento relevante. Pero quiero agregar algo: hacer ciencia en Chile no es lo mismo que en un país desarrollado donde te puedes dedicar a tu investigación científica. Aquí, al mismo tiempo, tienes que tratar de que la ciencia sea relevante en el país. Hacer el descubrimiento personal que a mí me encantaría o permitir que otros más chicos puedan trabajar sobre una mejor plataforma son dos tareas distintas. Si tú revisas la historia de los científicos chilenos esto se repite, no hemos salido de esa. Creemos que sí, pero todavía trabajamos en condiciones precarias. 

—¿Por qué?

—Porque hay poca inversión, no hay más vueltas que darle. No tenemos un sistema bien hecho, es un desorden descomunal, no hay visión de largo plazo, es caótico. Por eso tengo una doble misión: por un lado, tratar de hacer descubrimientos importantes y, por otro, generar condiciones para que otros los hagan.

 —¿Y cómo se generan las condiciones para que aquí en Chile se produzca un gran descubrimiento?

—Hace pocas semanas vino un panel voluntario de revisores internacionales que nos evaluó como instituto: entre ellos Martin Raff, pionero en biología celular al que yo admiro mucho. Le pregunté qué haría él para promover un descubrimiento relevante en el país. “Eso tiene que ver con que las personas tengan la confianza de que lo pueden hacer. A eso le pondría énfasis, dale a tus estudiantes la confianza de que pueden atacar un problema grande para que hagan algo gravitante”. Pero eso es una revolución cultural aquí en Chile. Es una pega gigante que engloba todo. 

Chile no tan inteligente

“Ando con una enfermedad de oportunitis. Creo que como país nos podríamos sentir orgullosos del conocimiento que generamos, creernos que pueden pasar cosas acá, que están pasando. Me da pena que no lo veamos porque significa que no confiamos en la gente, no creemos que somos capaces. Vamos bien, todos sentimos que avanzamos, necesitamos una señal y ahhhhhh, ¡no pasa!”, dice Couve.  

A más de un mes de que la comisión presidencial “Ciencia para el desarrollo de Chile” entregara un informe, Couve está frustrado aunque todavía espera una buena noticia. Durante seis meses trabajó junto a otros 34 académicos, economistas, ingenieros y profesionales de otras áreas y elaboraron 26 medidas para fortalecer la investigación y cultura científica. Entre otras, la necesidad de un ministerio de ciencia que dé una visión de largo plazo. 

La Presidenta Bachelet recibió las medidas en el mismo periodo en que se sinceraba la baja en la economía y se instalaba el “realismo sin renuncia” y el único anuncio que hizo fue que la Iniciativa Científica Milenio, bajo la cual están los institutos como el de Couve, y que hoy depende del Ministerio de Economía, se traspasará a Conicyt. “Algo que es obviamente un retroceso”, dice el biólogo. 

—¿Por qué es un retroceso?

—Porque es una iniciativa que funciona muy bien. Porque Conicyt, que depende a su vez del Ministerio de Educación, no tiene la misma muñeca que Economía, porque los investigadores a través de Conicyt tienen poca llegada a los que toman las decisiones, porque Conicyt mismo es un tema menor en Educación y porque el Ministerio de Economía ha reconocido el valor de este programa. Sacarlo de ahí es que no nos creemos el cuento de que hay un vínculo entre ciencia, tecnología e innovación. Es retroceder a un sistema más atrasado. Es un error, una movida que en el mejor de los casos va a dejar todo igual, pero lo más probable es que empeore las cosas. No sé, no entiendo. Típicas cosas de Chile, finalmente. 

—¿Es decir, que consideras que el resultado de la comisión finalmente fue malo? 

—Hasta ahora sí. Verdaderamente desmotivante.  

—¿Qué esperabas tú? 

—Si piensas en serio en el interés nacional, hay que multiplicar por siete el sistema. Esa fue la conclusión de la comisión. Ni yo ni nadie estaba esperando que se hiciera eso, pero sí que la Presidenta recibiera ese informe y diera una señal, aunque fuera chica. Que en vez de aumentar en siete veces, dijera que se va a aumentar en cero punto dos. Pero me molesta que en cambio esta haya sido la señal porque es improvisada y muestra que no hay compromiso con la ciencia.

—¿Qué te hubiera gustado que pasara en la comisión? 

—Nosotros entregamos un trabajo serio, que involucra muchas visiones y nadie lo podría encontrar poco razonable. Pero el informe es un poco neutro, no hay una jugada. 

—¿Qué tipo de jugada? 

—En Ecuador se creó un ministerio, pero no se llama de ciencia e innovación sino que se llama Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano. Se la creyeron y están fundando una ciudad nueva, Yachay, para la academia, la investigación y creatividad. No sé si va a resultar porque Ecuador está recién empezando, pero refleja una apuesta. ¿Por qué aquí no podemos decir, por ejemplo, que Chile tiene que transformarse en un país inteligente? Me hubiera encantado hablar de eso, que nuestro objetivo fuera que cada persona se sienta inteligente. Decir que todos vamos a aportar con nuestra inteligencia a este país. Son cosas que motivan pero no hablamos de eso. Nos faltó la estrella, la luz. Eso es lo que le faltó a la comisión, pero no nos atrevemos, creemos que es volado, hippie…

—¿Pero dijiste eso en la comisión? 

—Sí.

—¿Nadie te pescó?

—Nadie, nadie.

 

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/andres-couve-el-cientifico-que-quiere-que-chile-se-crea-inteligente/  y selección de Yugurta Domingo)

Han inventado el culo electrónico anatómicamente perfecto (y te puede salvar la vida)

Martes, enero 3rd, 2017

Por Carlos  Zahumenszky (Archivar en Medicina)

Foto: Colegio Imperial de Londres

Un equipo de investigadores del Colegio Imperial de Londres han creado un prototipo realmente inusual. Se trata de un culo robótico tan perfecto que su anatomía interna se siente exactamente igual que la de uno real. Los médicos que han probado el prototipo han mostrado tanto entusiasmo que el proyecto ya cuenta con financiación para crear una versión comercial.

Un surrealista paseo por los talleres dónde se fabrican muñecas y juguetes sexuales (NSFW)

Fabricar juguetes sexuales es un arte en el que los procesos mecanizados van de la mano de no pocas …Seguir leyendo

Con la cantidad de extraños accesorios que inventa la industria de los juguetes eróticos y el auge de la realidad virtual es fácil caer en el chiste grueso, pero este prototipo no tiene la más mínima connotación sexual. Se trata de un equipo científico que ayudará a que las nuevas generaciones de médicos aprendan a realizar correctamente un examen mucho más difícil de lo que parece: el tacto rectal.

Si no sabes lo que es un tacto rectal, probablemente es porque aún no has cumplido los cuarenta. Esa es la edad a partir de la cual recomiendan a los hombres someterse a este examen médico que consiste en introducir el dedo por el ano del paciente para palpar la próstata a través de la pared del recto.

El tacto rectal es crucial para detectar patologías de la próstata que pueden resultar potencialmente letales como el cáncer, pero no es en absoluto un examen sencillo. La única forma que tiene el médico de aprender a interpretar correctamente lo que nota al palpar es la práctica, y ahí es donde entra en juego este prototipo.

El recto artificial de este culo robótico está lleno de sensores de presión que evalúan lo que el estudiante de medicina está haciendo. La clave, no obstante, está en el guante que porta quien lo usa. Una serie de actuadores hápticos en su interior varían la presión que el futuro médico siente en el dedo para emular de manera perfecta lo que sentiría si estuviera palpando diferentes anatomías o detectando dolencias como un tumor. 

El prototipo permite a los estudiantes practicar el tacto rectal sin el estrés que supone hacerlo sobre un paciente real (para ambas partes). Huelga decir que además enseña al futuro médico a diagnosticar correctamente dolencias. El día que te toque un examen de este tipo, agradecerás que la ciencia haya enseñado a tú médico dónde debe buscar. [Colegio Imperial de Londres vía Motherboard]

(Fuente:  http://es.gizmodo.com/han-inventado-el-culo-electronico-anatomicamente-perfec-1783111224  y selección de Yugura Domingo)

Mark Zuckerberg muestra su asistente con inteligencia artificial

Jueves, diciembre 22nd, 2016

Jarvis, un dispositivo similar con inteligencia artificial que aparece en las películas de la serie Iron Man.

Mark Zuckerberg muestra su asistente con inteligencia artificial

El fundador y director general de Facebook, Mark Zuckerberg, contó con la ayuda del actor Morgan Freeman y criticó al grupo Nickelback al dar a conocer su nuevo asistente dotado con inteligencia artificial.

Zuckerberg mostró a Jarvis en su página de la red social, donde colocó videos alusivos y un mensaje sobre el proyecto.El asistente interactivo con voz toma su nombre de un dispositivo similar con inteligencia artificial que aparece en las películas de la serie Iron Man. Freeman proporciona la voz.En los videos puede verse a Zuckerberg mientras usa a Jarvis para controlar las luces, el termostato e incluso tostar pan. También reproduce música, pero cuando el director de Facebook le solicita que interprete algunas buenas canciones de la banda canadiense, que ha sido muy criticada, Jarvis responde: “No hay buenas canciones de Nickelback”.En los videos aparecen su esposa Priscilla Chan y la pequeña hija que tienen. Max Zuckerberg dice que estos son “un resumen de la diversión”.

 

(Fuente:  http://www.laprensa.com.ni/2016/12/22/espectaculo/2154537-mark-zuckerberg-muestra-su-asistente-con-inteligencia-artificial  y selección de Yugurta Domingo)

Bajo el hielo de la Antártida se esconde una “fiesta” multicolor

Miércoles, diciembre 21st, 2016

Por Santiago Campillo

La vida en la Antártida va mucho más allá de los animales que vemos en su superficie. Bajo las aguas se esconde una fiesta de color impresionante. El vídeo de un robot submarino lo muestra.

vida en la Antártida

En el “fin de la Tierra”, allá donde los polos se congelan, existe un desierto helado blanco y frío. Pero muy al contrario de lo que mucho piensan, este lugar no está desprovisto de vida. Muy al contrario, bajo el hielo existe un carnaval de seres vivos que lo llenan todo de color, como si de una fiesta se tratase. Un reciente vídeo obtenido por una sonda acuática australiana nos permite introducirnos en este increíble mundo desde el salón de casa.

Fiesta bajo el hielo

Viajemos hasta el lejano polo sur. Por debajo del paralelo 60º S nos encontramos con más de 4.500 kilómetros de hielo y roca. Bajo esta capa incrustada y fría hacemos un agujero y nos metemos de cabeza. Pero no vamos a sentir frío, porque el trabajo duro lo hará un pequeño robot australiano. A treinta metros bajo la superficie, el agua se encuentra a -1,5ºC y está cubierta por una coraza de metro y medio de hielo. En este paisaje esperamos encontrar pequeños corales blanquecinos recortados contra un fondo azul pálido y roca marrón. Pero nada más lejos de la realidad. La vida en la Antártida puede estar llena de color. Como si una fiesta de navidad se tratase, los pepinos de mar, las medusas, arañas marinas y gusanos se agolpan en una explosión vital. Esta es la rara escena que capta nuestro robot.

Pero no nos llamemos a engaño: este maravilloso y colorido ecosistema sólo se mantiene gracias a las protección que le brinda el hielo y el resto de condiciones meteorológicas. Si no fuera por el gélido frío, así como por la protección frente a las mareas, vientos y corrientes, este bello paisaje sería imposible. Estamos ante algunas de las especies más delicadas del planeta. Animales que han tardado millones de años en adaptarse para colonizar uno de los puntos más agresivos de nuestro pequeño planeta.

¿Qué vive bajo las aguas de la Antártida?

Lo que estamos viendo son, como decíamos, especies tremendamente adaptadas, preparadas para vivir única y exclusivamente bajo ciertas condiciones. Esta es la única manera de poder resistir tamañas condiciones. Aunque lo más curioso es, en realidad, el colorido maravilloso que poseen estas especies. ¿Por qué conservar tanto color bajo el hielo? No lo sabemos. Pero eso no le resta ni un ápice de encanto a este paisaje. Las especies más prolíficas en el vídeo son sin duda los gusanos y las hidras (que son dos filos completamente distintos de animales), también conocidos (y confundidos) como plumas de mar. Estos se aprecian con sus preciosos “tentáculos” asomando en el extremo de su cuerpo. Las plumas de mar son delicados animales que utilizan sus apéndices para filtrar el agua que les rodea. Muy numerosas son también las esponjas, un antiguo animal que se forma aquí en forma de “coco”, con aspecto mullido y redondeado. Las esponjas también filtran el agua a su alrededor para obtener materia orgánica.

Estas especies están hiperadaptadas; esta es la única manera de poder resistir tamañas condiciones

Se puede apreciar alguna pequeña estrella de color azul e inclusa una diminuta ofiura, como estrellas de mar pero con los brazos mucho más largos y finos (grosso modo). Los erizos, de color púrpura y con blancas púas también se ven, caminando lentamente por el mar. Las bandas amarillas son, seguramente, restos calcáreos de las plumas de mar. Estos restos son exoesqueletos donde se refugian los cnidarios cuando algo les roza. También de color amarillos son unas diminutas esponjas que conviven con el resto de filtradores a su alrededor. Todos estos colores se deben a diversas sustancias acumuladas en las superficie corporal. Probablemente estas sustancias provengan de tiempos muy anteriores, cuando sus antepasados estaban expandiéndose por el mundo. A día de hoy, este colorido sirve para recordarnos lo maravillosa que puede ser la naturaleza incluso debajo del agua.

El peligro de la acidificación

los datos obtenidos por satélite y estudiados durante décadas, estas plataformas son cruciales para ralentizar y evitar la pérdida de hielo de la Antártida

Este vídeo es parte de la investigación sobre la vida en la Antártida que está realizando la Australian Antarctic Division. Uno de sus principales objetivos es el de mostrar lo impresionante que puede ser el ecosistema marino incluso bajo el hielo. Y es que, a pesar de la protección que supone el hielo, el principal enemigo de la vida en la Antártida bajo el mar es la acidificación de las aguas. Con el aumento de temperaturas y las enormes fuentes de dióxido de carbono que existen, el mar actúa como “sumidero” de carbono, absorbiendo. De esta manera, las aguas se vuelven ligeramente más ácidas. Y esto es una auténtica catástrofe para todas estas especies. Sin la acidez adecuada, inamovible durante millones de años, todas estas especies están en serio peligro de extinción. Por ahora trabajamos en entender mejor qué se oculta bajo el escudo helado de los polos para poder evitar pérdidas de fiestas de color y biodiversidad como esta.

(Fuente:  https://hipertextual.com/2016/12/vida-en-la-antartida  y selección de Yugurta Domingo)

FELICES FIESTAS – HAPPY HOLIDAYS

Lunes, noviembre 28th, 2016

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